< PRINCIPAL     HISTORIA                                       

 

La iglesia parroquial de San Martín Obispo de Alcolea de las Peñas (Guadalajara), fue construida en el siglo XIII.  Su calidad arquitectónica es tan singular, que de hecho hay muy pocas de su importancia en toda la provincia.

 

ÉPOCA ROMÁNICA SIGLO XIII

 

Desde el punto de vista exclusivamente arquitectónico el románico fue un esfuerzo continuo en construir templos perdurables con la mayor grandeza posible pero evitando su posible destrucción. En este empeño la arquitectura románica siguió un proceso evolutivo continuo de perfeccionamiento y de resolución de problemas tectónicos en busca de la altura y la luz. Para ello el material empleado debía ser piedra fundamentalmente, y en ese aspecto, Alcolea de las Peñas siempre ha podido disponer de buenas canteras en sus alrededores.

Estos deseos llevaron a los arquitectos románicos a construir la iglesia de San Martin Obispo con grandes muros macizos de piedra que pudieran soportar los enormes pesos de las bóvedas. Los vanos, aunque deseados por el simbolismo de la luz, se construyeron muy estrechos,  pues suponían frecuentemente menoscabo de a resistencia de los muros. Como consecuencia secundaria, el interior del templo se envolvería en una tamizada luz que invita al recogimiento, iluminando justamente el altar y la zona orientada al oriente de la nave.

El templo decidió abovedarse para dar mayor relevancia simbólica a la iglesia y para evitar los incendios que los techos de madera sufrían con cierta frecuencia durante el s.XIII.

Destaca por su altura la torre de espadaña o torre de campanario. Compuesto  por un muro vertical plano horadado de dos vanos para las campanas. Tenía muchas funciones simbólicas más allá de la mera utilización como instrumento sonoro para convocar a misa. Se trataba de un símbolo de unión entre Dios y los hombres y del poder de la Iglesia.

Se conserva actualmente de esta primera época románica la planta, parte del ábside y la espadaña.

INTERPRETACIÓN ARQUITECTÓNICA DE UNA IGLESIA ROMÁNICA

La visita a una iglesia románica supone, en la mayor parte de los casos, una inmersión en un mundo cuyo legado está escrito en cada una de sus dependencias y de sus piedras. Para aquellas gentes el propio edificio simboliza la casa de Dios en la Tierra en la que el fiel es admitido para conocer sus enseñanzas, y así poder seguir el camino que lleva a Dios. Son varios los elementos de la propia iglesia que debemos saber interpretar:

* La orientación de su ábside es hacia el oriente, el lugar por donde sale el sol, que simboliza al mismo Jesús.

*Las bóvedas de la iglesia simbolizan el cielo, su altar es Dios mismo para los cristianos, el lugar más importante del edificio, las ventanas son los sabios y doctores de la iglesia y la luz que entra por ellas es su pensamiento. Las columnas simbolizan a los obispos, fortaleza de la religión cristiana y el pavimento al pueblo. Así pues, cuando entramos en una iglesia de este estilo arquitectónico, entramos a formar parte de la visión que tenían esas gentes del mundo terrenal y espiritual que les rodeaba, y de su manera de entenderlo.

 

ÉPOCA GÓTICA. SIGLO XVI

 

Fue en el siglo XVI, cuando se realizó una importante remodelación de la antigua iglesia románica, posiblemente culminada en las primeras décadas del siglo siguiente. Dado el enorme coste que debió suponer su construcción (y más para una aldea con una categoría cercana a "despoblada" en esa época), parece muy probable, que alguna familia vinculada al pueblo tuvo que estar involucrada en su financiación.  Seguramente los dos escudos que aparecen representados en las claves de los arcos estructurales de las bóvedas centrales pertenecen a alguna familia noble.

 

Partiendo de la estructura  existente de una sola nave, recorrida por pilares con estrías y baquetones, coronados por capiteles renacentistas, decidió cubrirse el templo mediante bóvedas de crucería en sus tres tramos.

Como puede verse en el croquis de la iglesia y en la fotografía, las bóvedas se sustentan sobre los arcos apuntados estructurales que la forman (cuatro exteriores y dos interiores que se cruzan) y el cerramiento superior, la plementería, no necesita ser tan maciza como el las bóvedas de cañón o las de arista, sino que pueden estar simplemente superpuesta a esos arcos. Cada bóveda de crucería contrarresta el peso de las contiguas y se sustenta únicamente por los contrafuertes, separados del muro, lo que posibilita un muro diáfano, que permite el paso de una luz tamizada mediante vanos. De todas maneras decidirían mantener los vanos estrechos existentes, sin seguir la línea artística de la época.

  

Las bóvedas de crucería se refuerzan a su vez con unos arcos arbotantes que descargan el peso hacia el suelo mediante los mismos contrafuertes. Los espacios que se originan entre los arcos constituyen los plementos, una especie de losas curvas de piedra que tienen misión exclusivamente de relleno.

 

Otro elemento destacable es el coro en alto a los pies de la iglesia con balaustrada de piedra. Situado bajo la torre de espadaña, destaca el trabajo de la piedra y el impresionante punto de vista que ofrece de todo el interior del templo.

 

A la torre de espadaña situada a los pies, se le añadieron dos canales de desagüe del agua de lluvia, terminadas en gárgolas, a ambos lados de la iglesia.

 

Actualmente puede admirarse en su aspecto exterior la fisonomía de una construcción medieval, de gran armonía y cuidada ejecución.

 

 

DESCRIPCIÓN DE LOS ELEMENTOS ARTÍSTICOS EXISTENTES EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA

 

 

Lado Evangelio

 

Dispone de Capilla Bautismal con pila, en piedra, de gallones. El retablo es barroco con estípites, del siglo XVIII, mostrando relieve de casa y árbol y escultura de San Isidro, también del siglo XVIII.

 

Lado Epístola

 

Destaca el púlpito de hierro, del siglo XVIII. El retablo barroco, pareja del que está en el lado Evangelio, alberga el Cristo Crucificado barroco.

La portada de acceso a la Iglesia en estilo purista renacentista, con arco de medio punto flanqueado por pilastras corintias, rematadas por flameros y cobijado bajo arcada.

 

Capilla Mayor

 

El retablo es de estilo plateresco, con columnas torsas, del siglo XVI, con banco decorado con relieves (Adoración a los Pastores y Adoración a Reyes) y tiene esculturas de San Roque, San Sebastián, San Juan Bautista, San Martín, Santo y Calvario, todos ellos también del s.XVI. Se completa con un Sagrario decorado con relieves de San Pedro, San Pablo, Piedad y Fortaleza, así como por dos figuras femeninas portadoras de libro y cruz respectivamente.

Completan la serie de obras que guarda la Capilla Mayor, una escultura barroca de San José con Niño, dos lienzos, figura con guirnalda y flores y Santa Ana y Virgen escribiendo,

 

 

Fuentes:   Azcarate Ristori, J Mª y otros: "Inventario Artístico de Guadalajara y su provincia". Tomo I (Albanades-Muriel). Madrid

                  Centro NAcional de Información Artística, Arqueología y Etnología, 1983, Pág. 29 y 30.